Palabras de verdad

¿Deseas entrar a la tierra prometida?

panorama Promised Land from Mount Nebo in winter

Qué significaba para los Israelitas la tierra prometida

Hace poco estaba pensando en el significado de la tierra prometida para los israelitas. Muchos hemos conocido, a través de las películas de Hollywood, lo que Dios le mandó a Moisés, mientras Israel era cautiva del pueblo de Egipto. Dios ordenó a Moisés que liberara el pueblo de la mano de los egipcios. Y que, los trasladara a una tierra donde había gran abundancia de comida y bebida.

Éxodo 33:1-2, “deja este lugar y lleva al pueblo que sacaste de Egipto a la tierra que les prometí a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo les aseguré que esa tierra sería para sus descendientes. ¡Es tan rica que siempre hay abundancia de alimentos! Enviaré a mi ángel para que te guíe, y echaré de allí a todos los pueblos que no me obedecen”.

Una prueba más

Y así fue, Dios los liberó y obró muchos milagros mientras ellos peregrinaron en el desierto, de camino a la tierra prometida. Pero, Dios tenía una prueba más para los israelitas. La tierra prometida, estaba habitada por un gran número de personas y entre ellas gigantes.

Números 13: 27-28, “este fue el informe que dieron a Moisés: «Entramos en la tierra a la cual nos enviaste a explorar y en verdad es un país sobreabundante, una tierra donde fluyen la leche y la miel. Aquí está la clase de frutos que allí se producen. Sin embargo, el pueblo que la habita es poderoso y sus ciudades son grandes y fortificadas. ¡Hasta vimos gigantes allí, los descendientes de Anac!”

Moisés mandó a doce personas que reconocieran la tierra. Pero, de regreso solo dos de los doce dijeron, la tierra es buena. Los demás expresaron horror por los habitantes que allí se encontraban.

Números 13:30-32, “pero Caleb trató de calmar al pueblo que se encontraba ante Moisés. Vamos enseguida a tomar la tierra, dijo, de seguro podemos conquistarla. Pero los demás hombres que exploraron la tierra con él, no estuvieron de acuerdo: No podemos ir contra ellos, son más fuertes que nosotros. Entonces comenzaron a divulgar entre los israelitas el siguiente mal informe sobre la tierra: «La tierra que atravesamos y exploramos devorará a todo aquel que vaya a vivir allí. Todos los habitantes que vimos son enormes, hasta había gigantes, los descendientes de Anac. Al lado de ellos nos sentíamos como saltamontes y así nos miraban ellos»”.

La bendición y la decadencia

Dios bendijo a los que creyeron en la promesa de que ellos habitarían esta tierra de grandes cosechas. Pero, aquellos que no confiaron en la promesa de Dios, quedaron por fuera de esta.

Números 13:20-24, “entonces el Señor le dijo: Los perdonaré como me lo pides. Pero tan cierto como que yo vivo y tan cierto como que la tierra está llena de la gloria del Señor, ni uno solo de este pueblo entrará jamás en esa tierra. Todos vieron mi gloriosa presencia y las señales milagrosas que realicé, tanto en Egipto como en el desierto, pero vez tras vez me han probado, rehusando escuchar mi voz. Ni siquiera verán la tierra que juré dar a sus antepasados. Ninguno de los que me trataron con desprecio la verá. Sin embargo, mi servidor Caleb tiene una actitud diferente a los demás. Él se ha mantenido fiel a mí, por lo tanto, yo lo llevaré a la tierra que él exploró. Sus descendientes tomarán posesión de la porción de la tierra que les corresponde”

El resultado de la Fe de los que aceptan las promesas de Dios es bendición, pero el fin de los que no reciben las promesas de Dios es decadencia. ¿anhelas tener las promesas de Dios?, ¿deseas ver su provisión la cual no falta?, ¿tienes gigantes que enfrentar?, ¿prefieres desistir qué pelear?

Reflexión

Entrar a tu tierra prometida te puede costar, tiempo, esfuerzo, enfrentar gigantes, ver más allá de los que te rodean. Dar el primer paso, resistir y no desistir, estirar tu fe y en ocasiones algo más que solo Dios y tú, saben. Alguien sabiamente dijo, es mejor estar de la mano del que bendice “Dios”, que tener solo sus beneficios.

Dando profundidad a lo anterior, podemos entender que la tierra prometida solo es algo material donde no prima lo espiritual (relación con Dios). Pero, para poder acceder a ella se debe estar íntimamente relacionado con Dios. Entrar a la tierra prometida es, creerle a Dios, obedecer sus principios y amarlo por lo que Él es y no por lo que Él hace.

Un fuerte Abrazo, si te gustó, ¡reflexiona y compártelo!

 

Daniel Gómez

Lo anteriormente expresado, obedece a nuestra interpretación de un tema con base en la Biblia. Somos Cristianos con deseos de aprender todos los días más de Dios y sobre cómo podemos dar y ayudar a personas como tú de lo que recibimos. Si tienes sugerencias, discrepancias, preguntas o recomendaciones, las recibiremos con un gran gusto y con humildad . Exprésalas  con respeto en la sección de “Comentarios” y te damos las Gracias porque de seguro nos van a ayudar a mejorar y a estimular la Sabiduría de Dios en nosotros. Dios te Bendiga

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